lunes, 29 de febrero de 2016


Había una vez una niña llamada Sandra, ella era adoptada, no conocía a sus padres verdaderos.
Ella era una niña educada y mimada y tenía siete añitos y cumplía los ocho el 5-03-2016, ese día no había colegio porque caía en puente.
Sus padrastros al saber que ese día no tenían colegio, estaban organizando una fiesta sorpresa para que se lo pasara bien, los padrastros hablaron con los papás de sus amigas para ver si podian asisitir al cumpleaños de Sandra.
A la niña le encantaban las muñecas de porcelanas, y ella siempre le decía a sus padrastros que quería la muñeca que sacaron hace poco, a los padrastros no les hacían mucha gracia las muñecas de ese tipo, los padres dos días antes fueron a comprarle la muñeca que ella deseaba tener.
Al fin llegó el día de su cumpleaños, ahí estaban sus familiares y sus amigos con todos los regalos, la niña feliz estuvo abriendo los regalos con mucho entusiasmo, el último regalo que le dejaron para que lo abriese era el de sus padrastros, porque era la mueñeca que ella deseaba, cuando abrió el regalo de sus padrastos la niña lloró de emoción.
La niña cogió la muñeca y la sentó junto a las demás, la tarde se iba poniendo fea, se nublaba el cielo, se ponía oscuro… parecía que iba a llover, entonces los amigos se despidieron porque ya se iban cada uno a su casa. Mas tarde empezó a llover y hacía frio, se fueron todos a dormir y de repente pum se escuchó un enorme sonido los padres silenciosamente fueron a la habitación de la niña, de donde había escuchado el sonido y era la muñaca que le compraron los padrastos, que se había caido de la estantería, pero era imposible que se pudiera haber caído y haber llegado hasta la otra punta de la habitación.
Los padrastros volvieron a colocar la muñeca pero aún más pegada en la pared para que no se cayera de nuevo, se acostaron otra vez y pasaron las horas…
Al día siguiente se levantaron y la niña fué corriendo a los padrastros porque no sabía donde estaba la muñeca, los dos se levantaron y buscaron por toda la casa y por último buscaron en la habitación de la niña, y la encontraron debajo de la cama de Sandra, se quedaron con la boca abierta porque ya se cayó una vez y la colocaron bien, y veían imposible que se cayera y menos desde el armario hasta debajo de la cama.
La niña lloraba del miedo, y los padrastros le dijeron a la niña que era mejor dar la muñeca o tirarla, la niña triste aceptó que la dieran. Cuando por fin dieron a la muñeca y se deshicieron de ella, fueron de vuelta a casa, y se encontraron la muñeca en el sofá del salón, se dieron cuenta que la muñeca estaba encantada, más adelante la muñeca mató a los padrastros y a la niña y por culpa de la muñeca de porcelana fallecieron los tres.

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