El otro día estaba de camino a casa, cuando de repente pasó algo irrisorio. Un hombre que venía en moto, para hacerse el chulito le dijo a una muchacha que qué guapa era, la chica tenía pinta de pudorosa y de recatada, el chico hizo el caballito con la moto y se cayó. Lo peor es que sucedió en una zona muy exigua de la calle y el hombre se pegó un golpe con una pared. Yo me empecé a reír de él a lo que el hombre soltó… “qué voz más engolada”, a lo que yo respondí con una patada en la moto, de repente vino un tumulto de gente a montar follón en el insólito percance, el hombre se levantó sin decir nada y se fue cojeando y cuchicheando sobre mí, a lo que dije en alto que lo que dijese no me atañía.
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