lunes, 2 de mayo de 2016

Tú te despertaste de la siesta, una tarde de otoño. Te percataste de que la casa estaba completamente vacía, algo raro ya que tu familia solía estar por ahí. Estuviste dando vueltas por toda la casa, con la esperanza de encontrar a alguien. Llegaron las nueve de la noche y te desesperabas más a cada minuto que pasaba, decidiste salir a la calle a buscar a alguno de tus vecinos para preguntar sobre tu familia, pero cuando abriste la puerta te quedaste de piedra. Tu casa estaba en medio de un océano,  junto contigo y no había nadie más. Diste tres pasos hacia atrás y caíste al suelo, dejando que tus párpados se cerrasen poco a poco.

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