lunes, 2 de mayo de 2016


Había una vez un niño muy extraño lo suficientemente raro que hasta llegó a dar miedo, vivía en una casa en el bosque cerca de un lago. Una noche el chico soñó que tenía que tirarse al lago y ahogarse, fue al lago a tirarse y de repente aparece en el otro lado del lago un hombre vestido de blanco sin rostro y diciendo “ven conmigo”. El chaval poseído no hizo caso, se tiró, fue sumergiéndose cada vez más hacia el fondo hasta desmayarse. El hombre de blanco bajó a recogerlo y lo sacó fuera del agua. Al despertarse vio que estaba en una camilla de hospital, no sabia qué hacía allí. Se levantó, fue a llamar por teléfono a una cabina que había en el hospital a sus padres que vinieron enseguida. Al llegar ni hablaron ni nada, lo cogieron y se lo llevaron al baño y de repente se les fue cayendo la piel a los padres y resulta que no eran ellos, eran alienígenas. Sus padres estaban muertos y el que le dijo que se tirara al pozo era uno de los alienígenas que se metió en su sueño.

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